martes, 14 de abril de 2015

Spain 2014: Crónica de una decepción

Altas eran las expectativas puestas en este torneo. Muy altas. No solo por poder haber logrado al fin juntar en una misma selección los mejores jugadores posibles, sin excepción, tanto los mas destacados en nuestra liga endesa ( Rudy, Chacho, Felipe, Navarro, Llull y Abrines) como a todos los NBA Claver, Calderón, Ricky, Ibaka, Marc y, por encima de todo, el regreso de Pau), sino por contar con ese factor extra que nos daba este año mas que nunca esa posibilidad de soñar con algo grande: Jugábamos en casa. Cada vez que saltaran a la cancha no seria como cualquier otro compromiso internacional pasado. Esta vez todos los gritos, nervios, cánticos y celebraciones serían a favor de ellos. Podrían sentir en todo momento el cercano calor de su gente, al lanzar un tiro libre, al ser objeto de falta, al iniciar una asfixiante presión. El publico les apoyaba. Tenían el mejor equipo nacional de baloncesto posible (en todo caso solo se podría haber mejorado si las reglas de este deporte nos hubieran permitido llevar también a Mirotic) y tendríamos el factor cancha durante los nueve partidos ¿Nueve? Bueno, poco a poco…
Porque si bien es verdad que ganaron todos los amistosos por un amplio margen, con buenas sensaciones (algunas mejores que otras), también es cierto que, como lamentablemente sabemos todos, esos nueve partidos que muchos daban por disputados antes incluso del salto inicial del primero de ellos se quedaron solo en seis partidos (todo hay que decirlo, con buenos resultados) y 40 minutos de tristeza que se mantendrán en las memorias del baloncesto español, tristemente, por muchos años.
El grupo en el que se situó a la anfitriona era a priori un grupo que podría dar algún problema. Aunque tuvimos la suerte  de no cruzarnos con la, a pesar de la cantidad de jugadores de primer nivel no convocados, favorita, Estados Unidos, nos encontrábamos con rivales duros, como podía ser un Brasil con una gran plantilla, liderada por el campeón de la NBA Tiago Splitter y con 4 jugadores NBA en sus filas, Serbia, que acabaría ocupando el papel que tanto deseaba España en ese noveno partido jugado en Madrid, esa final ante EE.UU, o Francia, clásico rival vecino que a pesar de no contar con muchas de sus estrellas, como Tony ParkerJoakim Noah, no podíamos  ni imaginar de el daño que nos iba a causar.
Aunque, como cabía esperar, los nuestros hicieron un gran comienzo, aplastando a sus dos primeros rivales, Egipto e Irán, con un brillante juego mostrado y un Pau Gasol en autentico estado de gracia, que parecía querer demostrar al mundo entero que la decisión de los Bulls de interesarse por el no fue una mala elección. Pero bien es verdad que en aquel momento, no se podía hablar aun de apisonadora, puesto que, ¿para que negar lo evidente?, nuestros rivales eran de una categoría mucho mas baja que en la que se encontraba la selección española. Tal vez por esa razón esos resultados no fueron fruto de inmediata euforia entre los aficionados. No seria sensato apostarlo todo a este equipo simplemente teniendo como base dos partidos contra dos selecciones de semejante nivel. Esa euforia contenida que tanto deseábamos poder expresar llego en el tercer y cuarto encuentro, obteniendo un resultado similar contra un rival ya mucho mas que digno como fue Brasil, que venía de ganar a una Francia que todos recordábamos como nuestra verdúga mas reciente en el eurobasket pasado, y otro resultado (no tan abultado ni con un juego tan brillante, pero aun asi muchisimo mas que aceptable) contra la misma Francia, selección que se podría considerar prácticamente como rival histórica de nuestro baloncesto.
Las cosas no podían pintar mejor. Y, para rematar la fase de grupos, conseguimos el pleno de victorias y pasar primeros de grupo en un ultimo partido contra la selección de Serbia en el que, a pesar de no jugarse nada debido a que su clasificación como primeros de grupo se había consumado al derrotar a FranciaEspaña salió, quizá un poco precipitadamente,  a por la victoria hasta tal punto de verse en dicho partido una riña mas que subida de tono entre los dos seleccionadores, Djordjevic y Orenga, quien destaco en este encuentro por su muy poco acertada gestión del partido, dando demasiados minutos a un exhausto Pau Gasol que seguía en estado de gracia y arriesgándose, así, a la posibilidad de no poder disponer de el por cansancio en el próximo choque, ya en octavos de final. Finalmente, para nuestro alivio, Pau pudo disputar ese primer partido de la fase final en el que nuestro rival fue Senegal, equipo que se había consagrado como revelación tras haber conseguido la clasificación para esta fase, siendo una selección de la que a priori no se esperaba gran cosa. Un partido del que, aunque tal vez sea precipitado hablar de tramite, si es verdad que acabamos ganando con un nivel de juego no muy desencaminado al mostrado anteriormente. Nadie se podía imaginar que esa sería la ultima victoria de este “Dream Team Español“.
Porque, tras mostrar las sensaciones que mostramos, contemplar el espectacular elenco de jugadores que teníamos y echar la vista atrás hacia la abultada victoria ante nuestro rival vecino, Francia, cosechada en la fase de grupos, no había lugar en los pensamientos de ningún aficionado español que volvería a ser, nuevamente, la selección gala quien nos echaría por encima el jarro de agua fría mas doloroso posiblemente de nuestra historia reciente del basket al derrotarnos con un brillante juego, que contrastaba rotundamente con el deleznable partido realizado por los nuestros, con decisiones técnicas bastante cuestionables por parte del ya ex-seleccionador  Orenga, horribles porcentajes de tiros en general de todos los jugadores (Destacando los dos únicos tiros acertados que sumaron en total Ibaka y Marc de sus mas de 10 realizados) y con el consuelo, por llamarlo de alguna forma, de Pau intentando sacar agua fuera de un barco del que cada vez se veía mas claro
que su destino era hundirse. 
Con lo cual, la conclusión es que, una vez pasado el mal trago, tocará rehacerse. A los jugadores que tanto peso han tenido a lo largo de los años en esta selección empiezan a pesarles los años, así que es momento de buscar sangre nueva, sacarle el mayor partido a los que aun pueden seguir aportando, y encontrar un nuevo líder que reemplace a Orengapara sacar nuevamente a flote este barco cargado de ilusión y esperanzas. Después de esta dura caída, hemos de levantarnos, felicitar a EE.UU. por su conquista del trofeo, y esperar que los nuestros vuelvan a plantar cara y nos vuelvan a dar como antaño finales tan impresionantes contra la que, al parecer, sigue esperando un rival que le quite el trono y sigue siendo la mejor selección de baloncesto del mundo.

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