Hoy en día, y desde hace mas de 10 años, tanto para amantes de
este deporte como para no tan seguidores, al hablar de baloncesto y de Los
Angeles Lakers es hablar de un hombre. Un hombre nacido en Philadelphia, que
sabe lo que es ganar un campeonato, sabe lo que es conseguir un three-peat
siendo entrenado por uno de los mejores entrenadores que ha habido, Phil
Jackson, un hombre que ha pasado por lo mas oscuro del baloncesto y de la vida,
involucrado mas de una vez en escándalos, criticado muchas veces tanto por esto
como por su en ocasiones excesivo trato individual de balón. El hombre al que
yo, y muchos al igual que yo, darían sin pensar la posesión cuando el partido
fuera 1 abajo y quedaran 5 segundos en el reloj.
Por muchos de estos datos (aunque, como bien sabréis, no todos),
podríais pensar que estamos hablando de "His airness", del numero 23
por excelencia, seis veces campeón de la NBA, también con Phil Jackson, Michael
Jordan. Pero no. Las comparaciones son y serán evidentes siempre, pero de quien
hablamos no es de MJ, sino de otro jugador que, aunque aún está en activo, cada
vez parece más que la época de la que fue referente ya pasó. Hablamos del 24,
de "The Black Mamba", el eterno 24 dorado y purpura (aunque llevo el
8 durante mucho tiempo), Kobe Bryant.
Y hablo de él hoy porque, aunque como ya he comentado su época de
grandeza es posible que ya ha pasado, ya ha ganado todo lo que ha tenido que
ganar ( si se rebusca, podemos ponerle aún el objetivo de igualar en anillos a
su antecesor de North carolina) , sigue haciendo historia, a sus 36 años de
edad, precisamente cuando las lesiones, la edad y la mala situación de la
histórica franquicia para la que lleva jugando prácticamente toda su vida, mas
le están condenando poco a poco al retiro.
Pero este vino no se ha echado a perder, y, como buen vino, parece
que Kobe mejora con los años. Tras conseguir 5 anillos, 2 MVP de las finales,
un MVP de temporada, una espectacular noche canadiense con 81 puntos en un partido,
entre otras hazañas, su ultimo logro por el que su nombre volverá a ser escrito
en la historia del baloncesto es haber conseguido escalar hasta el tercer
puesto de máximos anotadores totales en la historia de la liga, por detrás de
dos jugadores que vistieron también la elástica dorada angelina, Kareem
Abdul-Jabbar y Karl Malone (bien es verdad que el primero con bastante mas
gloria que el segundo en California) y superando al hombre con el que tanto se
le sigue comparando, el mejor jugador de la historia, ni más ni menos que el
dios del basket Michael Jordan.
Bien es verdad que las pasadas campañas Bryant ha brillado por su
ausencia. Entre posibles dream teams con Howard y Nash que acabaron cayendo con
todo el peso con el que venían, lesiones que le han mantenido apartado de la
pista un año entero, esperados regresos que se convirtieron en duras recaídas y
una plantilla cada vez menos convincente, Kobe esta muy lejos de llevar a los
Lakers de vuelta a lo mas alto de la NBA. Pero tratandose de Kobe, nunca podemos
darlo por muerto. Este último record es un dato más del increíble inicio de
temporada que, a pesar de la ausencia de resultados colectivos, realizó individualmente.
Aunque bien es verdad que como fantasmas del pasado, las recaídas
volvieron, los resultados negativos siguen anclados en la franquicia angelina y
el número de partidos sin Kobe y con una plantilla poco competitiva son
demasiado altos, el de Philadelphia nunca se ha caracterizado por rendirse
(prueba de ello es el segundo record que logro dias después de la primera
hazaña al conseguir 17 asistencias contra los Cavaliers, nuevo record personal
al superar el anterior de 16), con lo que nosotros, sus afortunados espectadores,
podemos asegurar que la retirada de Kobe no será otra cosa que acorde a su mítica
carrera.
Y aunque no sabemos cuánto tiempo más seguiremos disfrutando de
esta leyenda viva de la NBA, de lo que
si podemos estar seguros es que mientras ésta mamba siga viva, seguirá dejando
su picadura allá por donde pase.
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