martes, 14 de abril de 2015

Kobe Bryant: La mamba vuelve a picar.

Hoy en día, y desde hace mas de 10 años, tanto para amantes de este deporte como para no tan seguidores, al hablar de baloncesto y de Los Angeles Lakers es hablar de un hombre. Un hombre nacido en Philadelphia, que sabe lo que es ganar un campeonato, sabe lo que es conseguir un three-peat siendo entrenado por uno de los mejores entrenadores que ha habido, Phil Jackson, un hombre que ha pasado por lo mas oscuro del baloncesto y de la vida, involucrado mas de una vez en escándalos, criticado muchas veces tanto por esto como por su en ocasiones excesivo trato individual de balón. El hombre al que yo, y muchos al igual que yo, darían sin pensar la posesión cuando el partido fuera 1 abajo y quedaran 5 segundos en el reloj.

Por muchos de estos datos (aunque, como bien sabréis, no todos), podríais pensar que estamos hablando de "His airness", del numero 23 por excelencia, seis veces campeón de la NBA, también con Phil Jackson, Michael Jordan. Pero no. Las comparaciones son y serán evidentes siempre, pero de quien hablamos no es de MJ, sino de otro jugador que, aunque aún está en activo, cada vez parece más que la época de la que fue referente ya pasó. Hablamos del 24, de "The Black Mamba", el eterno 24 dorado y purpura (aunque llevo el 8 durante mucho tiempo), Kobe Bryant.

Y hablo de él hoy porque, aunque como ya he comentado su época de grandeza es posible que ya ha pasado, ya ha ganado todo lo que ha tenido que ganar ( si se rebusca, podemos ponerle aún el objetivo de igualar en anillos a su antecesor de North carolina) , sigue haciendo historia, a sus 36 años de edad, precisamente cuando las lesiones, la edad y la mala situación de la histórica franquicia para la que lleva jugando prácticamente toda su vida, mas le están condenando poco a poco al retiro.

Pero este vino no se ha echado a perder, y, como buen vino, parece que Kobe mejora con los años. Tras conseguir 5 anillos, 2 MVP de las finales, un MVP de temporada, una espectacular noche canadiense con 81 puntos en un partido, entre otras hazañas, su ultimo logro por el que su nombre volverá a ser escrito en la historia del baloncesto es haber conseguido escalar hasta el tercer puesto de máximos anotadores totales en la historia de la liga, por detrás de dos jugadores que vistieron también la elástica dorada angelina, Kareem Abdul-Jabbar y Karl Malone (bien es verdad que el primero con bastante mas gloria que el segundo en California) y superando al hombre con el que tanto se le sigue comparando, el mejor jugador de la historia, ni más ni menos que el dios del basket Michael Jordan.

Bien es verdad que las pasadas campañas Bryant ha brillado por su ausencia. Entre posibles dream teams con Howard y Nash que acabaron cayendo con todo el peso con el que venían, lesiones que le han mantenido apartado de la pista un año entero, esperados regresos que se convirtieron en duras recaídas y una plantilla cada vez menos convincente, Kobe esta muy lejos de llevar a los Lakers de vuelta a lo mas alto de la NBA. Pero tratandose de Kobe, nunca podemos darlo por muerto. Este último record es un dato más del increíble inicio de temporada que, a pesar de la ausencia de resultados colectivos, realizó individualmente.

Aunque bien es verdad que como fantasmas del pasado, las recaídas volvieron, los resultados negativos siguen anclados en la franquicia angelina y el número de partidos sin Kobe y con una plantilla poco competitiva son demasiado altos, el de Philadelphia nunca se ha caracterizado por rendirse (prueba de ello es el segundo record que logro dias después de la primera hazaña al conseguir 17 asistencias contra los Cavaliers, nuevo record personal al superar el anterior de 16), con lo que nosotros, sus afortunados espectadores, podemos asegurar que la retirada de Kobe no será otra cosa que acorde a su mítica carrera.


Y aunque no sabemos cuánto tiempo más seguiremos disfrutando de esta leyenda viva de la NBA,  de lo que si podemos estar seguros es que mientras ésta mamba siga viva, seguirá dejando su picadura allá por donde pase.

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