Finalizado
ya el GP de Bahrein, cuarto de la temporada, solo queda resumir lo acontecido y
sacar conclusiones para ver qué nos espera en Europa después de este parón de
tres semanas.
Empecemos
por arriba: Ferrari está ahí. Gran carrera de los italianos que demuestran una
vez más la gran mejoría que han experimentado en esta nueva etapa con Maurizio
Arrivabene. Han dejado claro que están muy cerca de los Mercedes y que son
candidatos a ganar carreras en cuanto el equipo de Toto Wolff se descuide. Eso
sí, siguen sin ser los mejores. Ahora bien, el carrerón de Kimi Raikkonen, ha
de ser tenido en cuenta. Queda por ver cómo evolucionan a lo largo de la temporada,
y si saben aplicar mejoras al motor que los Mercedes no sepan contrarrestar.
Por otra parte, los problemas de frenos que experimentaron Hamilton y Rosberg
pudieron provocar que Mercedes, en palabras del equipo, “hubiesen perdido la
carrera si ésta hubiese durado una vuelta más”.
Por
detrás, quedaron muy repartidas las posiciones: cuarto quedó el Williams de
Bottas, que desempeñó un gran papel a lo largo del fin de semana; quinto
Vettel, que tuvo que parar una tercera vez para cambiar el alerón delantero
tras una salida de pista en la última curva, (no fue el día del alemán, que
sigue segundo en la clasificación general); sexto fue Daniel Ricciardo, cuyo
motor rompió metros antes de cruzar la línea de meta; séptimo Grosjean; octavo
Pérez; noveno Kvyat; y décimo el Williams de Felipe Massa.
Fuera
de los puntos, quedó undécimo Fernando Alonso, que dejó patente que su McLaren
empieza a responder: tras meterse en Q2 y clasificar finalmente en 14ª
posición, consiguió quedarse a las puertas de los puntos. Y digo a las puertas
no por la posición, sino porque estuvo a una vuelta de pasar a Massa. El
brasileño llevaba los neumáticos en las últimas, y perdía más de tres segundos
por vuelta con respecto al asturiano. Esto se tradujo en que en cinco vueltas
pasó de tener una ventaja de 18 segundos a tan solo tres. Si la carrera hubiese
durado una vuelta más, el asturiano podía haber adelantado al Williams. Aparte
de eso, si bien lo hizo en el último tramo de la carrera y con neumáticos nuevos,
Alonso llegó a rodar en tiempos de cabeza de carrera (37 bajos).
Esto se
traduce en una mejoría sustancial que indica que McLaren mejora a pasos
agigantados, y que en una carrera (dos como mucho) conseguirá meterse en los
puntos con relativa facilidad. Aun así, queda por mejorar la velocidad punta
(imposible de momento que el motor Honda iguale al Mercedes) y la
fiabilidad, que impidió disputar al británico Jenson Button clasificación y
carrera; dando tan apenas una docena de vueltas en todo el fin de semana.
Como
anécdota, cabe destacar el “duelo” que mantuvieron Alonso y Raikkonen: el
finlandés dobló al McLaren, pero unas vueltas más tarde, el asturiano se
desdobló, metiéndose en medio de la batalla que el Ferrari disputaba con el
Mercedes de Hamilton. ¿Fue una especie de revancha tras el polémico mensaje de
radio escuchado en China?
Si nos
centramos en el trabajo de Toro Rosso y Manor, los otros dos equipos que tienen
pilotos españoles, veremos cómo el hermano pequeño de Red Bull no tuvo su mejor
día. Un error en la parada de Sainz (otra vez) hizo que el madrileño tuviese
que abandonar. Por otra parte, su compañero Verstappen terminó la carrera antes
de tiempo por problemas de fiabilidad. Los Manor hicieron su trabajo: completaron
la carrera, pero tuvieron problemas de tracción en el coche de Roberto Merhi,
que acabó a cuarenta segundos de su compañero Will Stevens, quien se quejaba
tras la disputa de la prueba.
Tras
este resumen, estas son las conclusiones que pueden extraerse de este gran premio:
- Mercedes sigue líder, pero Ferrari se acerca peligrosamente. Sus tandas largas son buenas, y a una vuelta pueden disputar la pole a los Mercedes, como ya se vio este sábado.
- McLaren mejora, pero de momento no es suficiente para asegurarse el puntuar. Esperemos que las mejoras que supuestamente se introducirán en Barcelona den un salto importante que asegure entrar en Q3 y acercarse, como mínimo a los Red Bull y Toro Rosso. Además, la fiabilidad de sus monoplazas sigue siendo una asignatura pendiente.
- Roberto Merhi promete, pero si no se le da un coche igual al de su compañero (no solo en cuanto a prestaciones técnicas, sino en cosas tan básicas como un buen asiento a medida) no puede demostrar su talento al 100%. Su futuro en el equipo, de momento, sigue siendo una incógnita.
- Carlos Sainz es un gran piloto: un diamante en bruto que hay que pulir y que tiene que corregir sus errores de novato. En mi opinión, si sigue así y por delante de su compañero, correrá en Red Bull en un par de años, dado que el rendimiento de Kvyat en el equipo mayor deja, por el momento, bastante que desear.

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